Ostracismo – una imagen vale más que mil palabras

Escrito por Rick Gonzalez

Comer con la familia ...

Comer con la familia …

Esta es una foto de mi papá comiendo. Él acababa de hacer el almuerzo para mí, pero no podía comer junto conmigo. Tuve que comer en otra mesa con mi hijo de cuatro años de edad, mientras él estaba sentado allí, lejos de mí. ¿Por qué? Porque eso es lo que la Sociedad Watchtower le dice a él que haga.

Cuando publiqué esta imagen en un foro de Facebook el 26 de octubre, la primera respuesta que recibí fue: “No sé qué decir. Esto deja a uno aturdido, es control mental por la religión en grado sumo”. Y, minutos más tarde, la avalancha de comentarios y clics en “Me gusta” que le siguieron, ¡eso me hizo pensar en cómo una buena imagen, fácilmente puede reemplazar más de mil palabras!

Para los curiosos, mis familiares me empezaron a rehuir hace un año, después de que yo cuestionase la autoridad del Cuerpo Gobernante de la Sociedad Watchtower. Como respuesta unánime para mis dudas, mi bien intencionada familia indicó que yo debía ser un apóstata y que, “rehuyéndome” de forma severa, seguramente, me haría recuperar el sentido común.

Después de la muerte de mi madre hace ocho meses, mi papá, al encontrarse solo, se dirigió a los ancianos de la congregación a la que asiste para ver si le estaría permitido reunirse conmigo. Le dijeron que debido a que yo era su hijo, él podía reunirse conmigo en casa de él, pero no podía hablar de religión y no podía compartir una comida conmigo en la misma mesa.

Hace dos semanas, llamé a mi padre y le pregunté si su nieto y yo podíamos visitarlo. Él me dijo que sí y se ofreció para hacer el almuerzo. Sin embargo, poco antes de servir la comida, dijo que no se iba a sentar a la misma mesa. Cuando le pregunté el por qué, me respondió: “Así lo dice la organización. ”

Esa confesión hizo que yo desahogase mis sentimientos por unos treinta minutos, contándole sobre el daño causado por el rechazo y por las demás políticas de la Watchtower. Escuchó cortésmente. Pero él estaba en modalidad de disonancia cognitiva, por lo que no registraba nada en su mente.

Después de expresarle mis sentimientos, él nos sirvió una buena comida para mí y mi hijo. Luego, se sentó a solas en una pequeña área de la cocina, de espaldas a nosotros, mientras comía su almuerzo. Permanecí sentado en silencio, tratando de entender lo que estaba pasando en su mente. Fue entonces cuando se me ocurrió que tenía que capturar ese momento en la cámara de mi teléfono celular.

Mientras mordisqueaba mi almuerzo, un sentimiento de completa tristeza me envolvió. Pero tan mal como me sentía yo, me embargaba un sentimiento que me hacía conmoverme por mi papá. Eso tenía que ser mucho más difícil para él. Aquí está un pobre hombre, de 80 años de edad, pensando que él está haciendo esto por Dios y que él tiene que sufrir por este acto intuitivamente incorrecto a fin de ser leal a lo que él piensa que es la “Organización de Dios”.

Pero la historia no termina ahí. Mi hijo está creciendo viendo esta necedad. ¿Puede la Watchtower estar ciega ante sus políticas perniciosas que, no sólo nos afectan a nosotros, los adultos, sino a niños inocentes que no tienen “nada que ver en el pleito”?

Las lágrimas corrían por mi rostro mientras me alejaba de la casa de mi padre. Pero también me daba cuenta que no estaba solo en esta situación. Hoy en día, hay miles de nosotros que ya no creemos en las mentiras de la Watchtower que antes aceptábamos. Ahora conocemos la verdad sobre varias políticas de la Watchtower que sacrifican los derechos civiles de los miembros y ex miembros. Y ya no podemos hacer la vista gorda ante el sufrimiento y los clamores de los demás debido a la política de rechazo que mantiene la Watchtower. ¡Sé que yo no puedo hacerlo!

¡El rechazo extremo es inhumano! Es cruel y es un castigo injusto, un acto despreciable de parte de una religión que ejerce control mental por el temor a perder sus miembros y contribuyentes financieros. Mi objetivo es sensibilizar a la comunidad mundial que no es miembro de los TJ, del daño emocional y psicológico que resulta del rechazo, que por medio del tribunal de la opinión pública se encuentre a la Watchtower culpable de los cargos y se ponga fin a esta práctica bárbara.

Y, sí , creo que una imagen vale más que mil palabras , ¡tal vez más!


[Texto original fue revisado el 04 de noviembre 2013]

Lea la versión en Inglés aquí

http://wp.me/p3zwtS-3k

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